VIA CRUCIS EN LUGAR DE PROCESIÓN

VIA CRUCIS EN LUGAR DE PROCESIÓN

Como sabéis, cuando no podemos salir en procesión a causa de la lluvia nos quedamos en el templo y rezamos el Via Crucis, por lo que  os facilitamos su texto para que lo recemos el Domingo de Ramos a partir de las 18.30.

Un fuerte abrazo.

La Junta Directiva

>>> Via Crucis en formato pdf <<<

INICIO

Vamos a comenzar este rato de oración siguiente el camino de Jesús que sube a la cruz para darnos vida.

Andaremos este camino dejándonos guiar por los relatos que, con tanta intensidad y emoción, nos ha dejado los  evangelistas. Nos muestran, paso a paso, este camino de Jesús. Ellos nos transmiten cómo fueron estos momentos últimos y definitivos en los que  Jesús llevó a término la culminación de su misión, la culminación de su gran amor hacia Dios y hacia nosotros.

(Por eso, porque queremos seguir los relatos de los evangelios, el vía crucis que ahora vamos a comenzar no contiene las estaciones tradicionales a las que estamos acostumbrados, sino que sigue las estaciones que siguió el papa Juan Pablo II por primera vez en 1991 en el vía crucis que cada año se celebra el Viernes Santo en Roma).

Dispongámonos a seguir el camino de Jesús, el camino de la cruz, con toda la fe y todo el amor. Oremos ahora en unos momentos de silencio (Silencio)

Disponnos, Señor, a recorrer paso a paso tu camino hacia la cruz. Te damos gracias por la vida que nos has dado entregándote tú a la muerte. Y te pedimos que nos concedas tu perdón, tu misericordia, tu fuerza, tu amor, para que aprendamos a seguirte, cada día, toda nuestra vida

Primera estación:

Jesús en el huerto de Getsemaní

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo.

***

Jesús en Getsemaní acepta llegar hasta el final. El ha vivido la dureza de la condición humana con las únicas armas del amor de Dios y a los demás. Y esta fidelidad al amor le llevara ahora a la muerte.

***

Del evangelio según San Lucas (22,39-46)

Y salio Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y los siguieron los discípulos. Al llegar al sitio les dijo: “Orad, para no caer en la tentación”. El se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo: “Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo: “¿Por qué dormís?  Levantaos y orad, para no caer en la tentación “

***

Gracias, Señor Jesús, por tu amor, por tu fidelidad hasta el final. Enséñanos, Señor Jesús, a velar contigo, a caminar como tú, a mar como tú, a ser fieles como tú.

***

Juntos como hermanos / miembros de una iglesia / vamos caminando / al encuentro del Señor

Un largo caminar / por el desierto bajo el sol / no podemos avanzar/ sin la ayuda del Señor. (CLN 403 / MD635)

Segunda estación: Jesús, traicionado

por Judas, es arrestado

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

Es uno de los doce, uno de los que iban con Jesús, quien le pone en manos de los poderes que le llevarán a la muerte. ¡Que incomprensible tragedia debió haberse fraguado en el corazón de aquel apóstol! Y ahora, Jesús ya está detenido, su ejecución ya esta –de hecho- decidida.

***

Del evangelio según San Lucas (22,47-48.52-54a).

Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús. Jesús le dijo: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?”

Luego dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él: “¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas”. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote

***

¡Señor Jesús, que el corazón no se nos trastoque, como se le trastocó a Judas! Te pedimos, Señor Jesús, que tu Buena Noticia sea siempre el criterio de nuestras vidas. Y te pedimos, Señor Jesús, que nos perdones porque muchas veces nos deslumbran otros intereses, intereses de mal, de cerrazón, de pecado, de muerte

***

Danos un corazón grande para amar / Danos un corazón fuerte para luchar

Hombres nuevos, creadores de la historia /constructores de la nueva humanidad. / Hombres nuevos que viven la existencia / como riesgo de un largo caminar (CLN 718/ MD 659)

Tercera estación: Jesús es condenado

a muerte por el Sanedrín

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

El primer paso de la condena de Jesús es el tribunal judío, el tribunal de su pueblo

***

Del evangelio según San Mateo (26,57-58.60b-66)

Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Comparecieron dos testigos que declararon: “Este ha dicho: Puedo destruir el tempo de Dios y reconstruirlo en tres días”. El sumo sacerdote se puso en pie y dijo: “¿No tienes nada que responder?” ¿Qué son estos caros que levantan contra ti?”.

Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: “Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”. Jesús le respondió: “Tu lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo”.

Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: “Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia ¿Qué decís?” Y ellos contestaron: “Es reo de muerte”.

***

Señor Jesús, tú, a través de tu palabra  y tu acción, a través de toda tu persona, nos ha hecho conocer al Dios que es amor y vida. Pero al final has sido rechazado, por responsables de la religión de Israel no han aceptado este Dios. Haz que nosotros o te rechacemos nunca, ni con nuestra palabra ni con nuestro modo de vivir.

***

Desde lo hondo a ti te grito, Señor: / Señor, escucha mi voz. / Estén tus oídos atentos /a la voz de mi suplica

Mi alma espera en el Señor / mi alma espera en su palabra. / Mi alma aguarda al Señor / porque en él está la salvación. (CLN 529 / MD 825)

Cuarta estación:

Jesús es negado por Pedro

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

Pedro, el primero de los apóstoles, aquel a quien a Jesús ha encomendado ser el punto de referencia de su comunidad de seguidores, es un hombre débil, que a la hora de la verdad niega a su Maestro, aquel que tanto había amado.

***

Del evangelio según San Mateo (26,69-75)

Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo: “También tú andabas con Jesús el Galileo”. Él lo negó delante de todos, diciendo: “No sé qué quieres decir”. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí: “Este andaba con Jesús el Nazareno”. Otra vez lo negó él con juramento: “No conozco a ese hombre”. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: “Seguro, tú también eres de ellos, te delata tu acento”. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo: “No conozco a ese hombre”.

Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: “Antes de que el gallo cante el gallo, me negarás tres veces”. Y, saliendo afuera, lloró amargamente

***

Señor Jesús; demasiadas veces te negamos, y de tantas maneras! Ayúdanos a reconocerlo, perdónanos, y haznos capaces de volver a ti, con todo el amor, como hizo Pedro.

***

Perdón Señor hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad / por tu inmensa compasión borra mi culpa / lava del todo mi delito / limpia mi pecado

Pues yo reconozco mi culpa / tengo siempre presente mi pecado / contra ti, contra ti sólo pequé / cometí la maldad que tú aborreces (CLN 508 / MD 808)

Quinta estación:

Jesús es juzgado por Pilato

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque por tu cruz has redimido al mundo

***

El tribunal romano es el lugar del verdadero poder en Jerusalén, Allí es juzgado Jesús y condenado definitivamente a muerte

***

Del evangelio según San Lucas (23,1-5.14b. 16-21,23-25)

Los sumos sacerdotes y letrados se levantaron y llevaron a Jesús a presencia de Pilato. Y se pusieron a acusarlo diciendo: “Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen los tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey”. Pilato pregunto a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?”  El le contestó: “Tu lo dices”. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: “no encuentro culpa en este hombre”. Ellos insistían con mas fuerza, diciendo: “Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí”.

Pilato dijo:”No he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; así que le daré un escarmiento y lo soltaré”. Ellos vociferaron en masa, diciendo: “Fuera ése! Suéltanos a Barrabas”. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra con la intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando: “Crucifícalo, crucifícalo!”. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos de lo crucificara; e iba creciendo el griterío.

Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que habían metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

***

Señor Jesús, cuántas voluntades, cuántos intereses se han aunado para condenarte finalmente a muerte! Desde el deseo de mantener el poder y el dominio hasta las malas intenciones del corazón. Y nosotros formamos parte de este mundo de voluntades e intereses que te condenan. Señor Jesús, perdónanos, líbranos.

***

Levanto mis ojos a los montes: / ¿de dónde me vendrá el auxilio? / El auxilio me viene del señor / que hizo el cielo y la tierra

El auxilio me viene del señor / que hizo el cielo y la tierra (2).

El Señor te guarda de todo mal / el Señor guarda tu alma / él guarda tus entradas y salidas  / ahora y por siempre. (CLNE 524 / MD 840)

Sexta estación: Jesús es azotado

Y coronado de espinas

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

A Jesús, condonado a muerte, le llega ahora la hora de la tortura y el escarnio. El dolor del cuerpo y del espíritu juntos. El, el hombre que ha demostrado la imagen más plena del amor, de la entrega personal, ahora muestra el rostro más negro del fracaso

***

Del evangelio según San Juan (19,1-3.5)

Entonces Pilato tomó  a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto de color púrpura; y, acercándose a él, le decían: “Salve, rey de los judíos!” y le daban bofetadas.

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: “Aquí lo tenéis”

***

En tu rostro torturado, Señor Jesús, nosotros reconocemos el único camino la única verdad, la única vida. Porque sólo de tu amor fiel hasta el fracaso y la muerte puede nacer luz, y esperanza, y futuro. Ilumínanos, Señor, a nosotros y a toda la humanidad, con tu rostro. Danos fe, Señor, en tu camino.

***

No pongáis los ojos en nadie más que en él (2) / No pongáis los ojos en nadie más (2) / no pongáis los ojos en nadie mas que en él.

Porque sólo él os puede sostener (2) / No pongáis los ojos en nadie más (2) / no pongáis los ojos en nadie más que en él. (Luis Alfredo)

***

Séptima estación:

Jesús es cargado con la cruz

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

Jesús inicia su camino definitivo, el camino de la cruz, el camino del Calvario. Es el camino que tantas veces había anunciado, el camino que había emprendido ya desde el comienzo, desde que empezó a vivir y a proclamar que lo único que da la vida es el amor absoluto a Dios y el amor absoluto a los hombres.

***

Del evangelio según San Juan (19,14-17)

Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y Pilato dijo a los judíos: “Aquí tenéis a vuestro rey”. Ellos gritaron: “Fuera, fuera; crucifícalo!” Pilato les dijo: “¿A vuestro rey voy a crucificar?” Contestaron los sumos sacerdotes: “No tenemos más rey que el Cesar”.

Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado de la Calavera”,que en hebreo se dice Gólgota.

***

Señor Jesús, enséñanos a llevar la cruz a tu lado, siguiendo la llamada que tú mismo nos has hecho. Enséñanos a amar siempre como tú has amado, enséñanos a mantenernos firmes y fieles como tú te has mantenido, enséñanos a aceptar la dureza de éste camino, enséñanos a renunciar a todo cuanto sea necesario para seguirte.

***

El señor es mi fuerza / mi roca y salvación (2)

Tú me guías por sendas de justicia / me enseñas la verdad. / Tú me das el valor para la lucha / sin miedo avanzaré

Iluminas las sombras de mi vida / al mundo das la luz / Aunque pase por valles de tiniebla / yo nunca temeré. (CLN 717 / MD 647)

Octava estación:

El cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

En el camino hacia el calvario, Jesús parece que ya no pueda resistir más, sobre su cuerpo torturad, el peso de la cruz. Y de entre la multitud que mira, los soldados llaman a un hombre que venía a trabajar y que se había detenido un momento ante la comitiva. Un hombre que seguramente no debía tener ningunas ganas de ayudar a llevar aquella cruz. Pero, no obstante, ayudó. Ayudó a Jesús.

***

Del evangelio según San Lucas (23,25b-26)

Pilato decidió que se cumpliera la petición de la gente y les entregó a Jesús. Y mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron con la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

***

Gracias, Señor Jesús, por tanta gente que es capaz de ayudar a los demás. Gracias por tanta gente, que conociéndote o no, trabaja al servicio de todo lo que es justicia, amor, solidaridad. Gracias, Señor, y enséñanos a nosotros actuar también así

***

Con vosotros está / y no le conocéis. / Con vosotros está / su nombre es “El Señor”,

Su nombre es “El Señor” y pasa hambre / y clama por la boca del hambriento / y muchos que lo ven pasan de largo / acaso por llegar temprano al templo. / Su nombre es  “El Señor” y sed soporta / y está en quien de justicia va sediento / y muchos que  lo ven pasan de largo / a veces ocupados en sus rezos. (CLN 723 / MD643)

Novena estación:

Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has salvado al mundo

***

Aquellas mujeres se han acercado a compadecer a Jesús. Pero Jesús las ha invitado a llorar más bien por ellas mismas y por el mundo, por la dureza y por el futuro de un mundo tan marcado por el mal, por la falta de amor, por tantas divisiones e insolidaridades.

***

Del evangelio según San Lucas (23, 27-31)

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: “Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado “. Entonces empezarán a decirles a los montes: “Desplomaos sobre nosotros”, y a las colinas “Sepultadnos”. Porque si así tratan al leño verde, ¿que pasará con el seco?

***

Señor Jesús, pon tu mirada, pon tu amor, sobre nuestro mundo. Tanto egoísmo, tanta dureza de corazón, tanto menosprecio de los débiles. Tanta riqueza que se desentiende del hambre y la pobreza. Mira, Señor Jesús, nuestro mundo, y transfórmanos con la sangre de tu cruz.

***

Ven, ven, Señor, no tardes. / Ven, ven, que te esperamos. / Ven, ven, Señor, no tardes / Ven pronto, Señor

El mundo muere de frío / el alma perdió el calor / los hombres no son hermanos / el mundo no tiene amor

Envuelto en la sombría  noche / el mundo, sin paz, no ve / buscando va una esperanza / buscando, Señor, tu fe (CLN 9 / MD 634)

Décima estación:

Jesús es crucificado

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos

Porque por tu cruz has redimido al mundo

***

Llegado a lo alto del monte Calvario, con el cuerpo maltrecho por las torturas y el camino, Jesús es tendido en el suelo, sobre la cruz, y a martillazos le taladran las manos y los pies. Después, con la cruz levantada, el peso del cuerpo hace que el dolor sea aún más insoportable. Pero esta imagen trágica es –lo dijo Jesús mismo- el único lugar hacia el que deben mirar nuestros ojos

***

Del evangelio según San Marcos (15, 22-27)

Y llevaron a Jesús al  Gólgota (que quiere decir lugar de “la Calavera”), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación esta escrito “El rey de los judíos”. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a su izquierda

***

Cuando te clavan en la cruz, Señor Jesús, nos sentimos conmovidos por tus sufrimientos y, a la vez, reafirmados por nuestra fe en ti, en tu Buena Noticia. Haz, Señor Jesús, que te sepamos reconocer en todos nuestros hermanos que padecen por la pobreza, la enfermedad, el abandono, el desprecio de los demás, la opresión  de cualquier tipo. Haz Señor Jesús, que seamos para ellos mensajeros de Buena Nueva.

***

Pueblo mío, qué te he hecho / en que te he ofendido / respóndeme

Te saqué de Egipto / y por cuarenta años te guié en el desierto / tú hiciste una cruz para tu Salvador.

Te lleve a tu tierra / por ti vencí a los reyes cananeos / tú hiciste una cruz para tu Salvador (CLN 154 / MD 946)

Undécima estación:

Jesús promete su Reino al ladrón arrepentido

Te adoramos, oh Cristo, te bendecimos

Porque con tu cruz ha redimido al mundo

***

Jesús en la cruz, transido de dolor, escarnecido  por las turbas, pone todo su amor, un amor concreto y personal, en aquel pobre desgraciado que muere a su lado y no espera grandes milagros  sino tan sólo un poco de comprensión y ternura. Y le ofrece una comprensión y una ternura definitivas, las de Dios.

***

Del evangelio según San Lucas (23,35.39-43)

El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo. Si él es el Mesías de Dios, el Elegido”.

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”.

Pero el otro le increpaba: “¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de los que hicimos: en cambio, este o ha faltado en nada”. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Jesús le respondió: “ Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso”.

***

Señor Jesús, te pedimos que, cuando llegue la hora de nuestra muerte, nos recibas, lleno de amor en tu Reino. Te pedimos, Señor Jesús, que quieras recibir a la humanidad entera en tu Reino.

***

El Señor es mi luz y mi salvación / el Señor es la defensa de mi vida. / Si el Señor es mi luz, ¿a quién temeré? / ¿Quién me hará temblar?

Oh Señor, enséñame el camino / guíame por la senda verdadera / Gozaré de la dulzura del Señor / en la tierra de la vida. ( CLN 505 / MD 842)

****

Duodécima estación

Jesús es colgado en la cruz, su madre y el discípulo

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu Cruz has redimido al mundo

***

María y el discípulo amado están allí, junto a la cruz de Jesús

María y el discípulo formarán a partir de ahora, a partir de la cruz, una comunidad única. Serán el modelo de la Iglesia.

***

Del evangelio según San Juan (19, 25-27)

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, a ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

***

Señor Jesús, tú, clavado en la cruz, has querido dejarnos a María como madre, como hermana mayor de en la fe. Mira tu Iglesia y haz que, como María, sea siempre modelo de desprendimiento, de misericordia, de fidelidad al Espíritu. Que sea siempre, para todos los hombres, portadora de tu Buena Noticia.

***

Aceptando nuestra carne / Cristo nos redimió. Y en la luz nació en María / Madre del Salvador. / Es la luz que nace en la oscuridad. / Es el Dios-con-nosotros / su fuerza triunfa del mal.

El amor venció a la muerte / Cristo nos redimió. / Se alegra en su triunfo / Madre del Salvador. / Esperad, veremos la salvación. / Cristo venció por siempre / tendremos libertad. (CLNE 313 / MD 993)

Decimotercera estación

Jesús muere en la cruz

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

Aquel viernes por la tarde, en el Calvario, Jesús muere. Su vida entregada, es, ya por siempre, vida para todos los hombres

***

Del evangelio según San Marcos (15,33-37)

Al llegar al mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamo con voz potente: “Eloí, eloí, lamá sabaktaní”. Que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?”.

Algunos de los presentes, al oírlo, decían: “Mira, está llamando a Elías”. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de ver, diciendo: “Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo”.

Y Jesús dando un fuerte grito expiró.

***

Señor Jesús, te adoramos y te bendecimos. Tú con tu cruz nos has redimido, has redimido al mundo. Señor Jesús,  permanece siempre con nosotros, permanece siempre con todos los hombres y mujeres del mundo entero.

***

¡Victoria! ¡Tu reinaras! / ¡Oh cruz! ¡ Tu nos salvaras”

El Verbo en ti clavado / muriendo nos rescató. / De ti, madero santo / nos viene la redención.

Extiende por el mundo / tu reino de salvación. / Oh cruz, fenda fuente / de vida y bendición (CLN 106 / MD 934)

******

Decimocuarta estación:

Jesús es colocado en el sepulcro

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

Porque con tu cruz has redimido al mundo

***

Jesús, muerto, es bajado de la cruz. Jesús, muerto, es colocado en el sepulcro. Jesús comparte con todos los hombres esta tiniebla que parece invencible, ésta tiniebla que parece que aboque a la nada por siempre. Aquellas mujeres que habían seguido a Jesús y que tanto le amaban, miran el sepulcro. Y llevan, en su mirada, la llama de una extraña esperanza que quizá ni ellas mismas son capaces de expresar. ¡Tanto amor, tanto amor, no puede ser que quede sepultado por siempre por una losa de sepulcro!

***

Del evangelio según San Marcos (15,40-47)

Había unas mujeres mirando desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José y Salomé, que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

Al anochecer, como era el día de la Preparación, es decir, la víspera del sábado, vino José de Arímatea, miembro respetable del Consejo, que esperaba también el Reino de Dios, y tuvo la valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. Se extrañó Pilato de que ya estuviese muerto y, llamando al centurión, concedió el cuerpo a José.

Éste compró una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba escavado en la roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro. Maria Magdalena y María, la madre de José, observaban dónde lo ponían.

***

Señor Jesús, salvador de todos los hombres, luz y esperanza nuestra. Haz que toda nuestra vida esté llena de la vida nueva que tú nos has alcanzado con tu muerte y tu resurrección. Haz que nada nos parte de ti.

***

Caminaré en presencia del Señor (2)

Amo al señor, porque escucha / mi voz suplicante / porque inclina su oído hacia mí / el día que lo invoco

Alma mía, recobra tu calma / que el Señor fue bueno contigo. / Arrancó mi alma de la muerte / mis ojos de las lágrimas / mis pies de la caída (CLN 508 / MD 829)

FINAL

Terminemos nuestra contemplación del camino de Jesús con una afirmación de fe en la vida que nace de la cruz. De la muerte de Jesús, de su sangre derramada, nace vida, resurrección y salvación para todos. Cantemos juntos su amor, cantemos juntos nuestra esperanza

Canto: “Acuérdate de Jesucristo”, con varias estrofas (CLN 202 / MD 952)

Oremos: (pausa). Que tu bendición, Señor y Padre nuestro, descienda con abundancia sobre este pueblo que ha contemplado el camino de la cruz de tu Hijo con la esperanza de su Santa Resurrección.

Venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe, y consolida en él la redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.